Ethics Unwrapped Blog

Racionalizaciones

Las racionalizaciones son explicaciones inventadas que esconden o ignoran las verdaderas motivaciones, causas, y acciones relacionados con nuestro comportamiento. Son las justificaciones que las personas usan cuando no pueden vivir conforme sus propios estándares éticos.

Por ejemplo, la mayoría de nosotros pensamos que somos personas honestas, pero varios estudios muestran que todos solemos mentir y hacer trampa de vez en cuando. Para mantener nuestra imagen de ser buenas personas, inconscientemente inventamos justificaciones para convencernos de que lo que hicimos no está mal, ni causa daño, ni es nuestra culpa, etc.

Según Vikas Anand y sus colegas, algunas racionalizaciones incluyen: “Sé que no hubiera hecho eso, pero mi jefe me obligó a hacerlo así que no tuve otra opción.” O, “Otros han hecho cosas peores.” O, “Ese tipo se lo merecía.” O, “Si no lo hubiera hecho yo, alguien más lo hubiera hecho.”

Generalmente, las racionalizaciones son efectivas cuando no se las tratan como racionalizaciones. Son peligrosas porque las personas son muy creativas cuando se trata de justificar sus propias acciones, y hasta llegan a creer sus propias excusas. Como el psicólogo Joshua Greene nota, “las racionalizaciones son el gran enemigo del progreso moral.”

En fin, las racionalizaciones minimizan nuestro sentido de responsabilidad por nuestras acciones erróneas. Entonces, si realmente queremos ser personas éticas, debemos ser más cuidadosos y consistentes al monitorear nuestras racionalizaciones.

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Balance Moral

El balance moral es la idea que muchas personas mantienen una cuenta mental o una especie de tanteador mental con el cual pueden comparar su propia imagen de ser una buena persona con lo que hacen en realidad.

Cuando hacemos algo que contradice nuestra autoimagen positiva, naturalmente nos sentimos que hay un déficit en el lado positivo de nuestro tanteador. En estos casos, es muy probable que busquemos activamente la oportunidad de hacer algún bien, algo que nos equilibre. Esto se llama la compensación moral.

Por lo contrario, cuando hacemos algo honorable sentimos un exceso de positividad en nuestro tanteador mental. En esos casos es posible que nos demos la oportunidad de no vivir conforme con nuestros estándares éticos. Esto se llama tomarse la licencia moral.

Por ejemplo, Oral Suer, el emprendedor y director ejecutivo de la empresa United Way basada en Washington D.C., recaudó más de mil millones de dólares para organizaciones caritativas locales. Desafortunadamente, Suer también se dio licencia de desviar una cantidad importante de estos fondos para su propio uso como regalo por buen desempeño.

Entonces nuestra tendencia a mantener un balance moral puede influir a que actuemos de manera poco ética. De hecho, debemos protegernos de nuestra inclinación de darnos permiso de desviarnos de nuestros estándares morales.

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