Relativismo moral

El relativismo moral es la idea que no existen principios morales universales o absolutos. Es una versión de la moralidad que propone que “Cada quien hace lo que puede,” y los que la promueven dicen, “¿Quién soy yo para juzgar?”

El relativismo moral se puede entender de varias maneras.

El relativismo moral descriptivo, también conocido como el relativismo cultural, dice que los estándares morales se definen culturalmente, lo cual es generalmente cierto. De hecho, aunque hay algunos valores que se pueden considerar casi universales, como la honestidad y el respeto, pero se pueden observar muchas diferencias culturales por el mundo cuando en cuanto a la evaluación de asuntos morales.

En la metaética, el relativismo moral propone que no existen fundamentos objetivos que privilegien una cultura sobre otra. Las diferentes sociedades en el mundo toman sus propias decisiones en cuestiones morales basado en sus sistemas de creencias, costumbres, y prácticas culturales. De hecho, la gente suele creer que los valores morales correctos son los que existen en su propia cultura.

El relativismo moral normativo es la idea que las sociedades deben aceptar sus respectivos valores morales ya que no existen principios morales universales. La mayoría de los filósofos no están de acuerdo con esta postura. Por ejemplo, sólo porque el soborno se acepta en algunas culturas no significa que otras culturas no lo puedan prohibir o criticar.

El relativismo moral se encuentra al otro extremo del absolutismo moral, que dice que siempre hay una respuesta correcta a cualquier cuestión ética. Los que defienden el relativismo moral suelen decir, “Si a Roma fueres, haz como vieres.»